domingo, 30 de abril de 2017

Ahora que nadie nos ve...



Ahora que nadie nos ve...


Adelanta tus pasos
hasta la luz que ciega
y vuelve de la sombra
con la voz de argón hecha..
que en su boca de lluvia
se amainó la tormenta
y en el ojo del sueño
atisbaté no temas..
que siendo dentro de agua
no moja fuera.



No mires a la espalda
sigue siendo de arena
la palabra del tiempo..
en está gran esfera
de habitantes de barro,
nuestra estrella es ajena
a su órbita infinita..
de esperanza desierta,
que en astros distantes..
los impulsos conectan.


©Encarni Mejides

viernes, 21 de abril de 2017

13º




Aliento a sorbos
tus labios en mis labios,
manantial de aire.


©Encarni Mejides

Yo no quiero más...



Yo no quiero más...



Abrazo que el de sus brazos 
y el de sus fornidas piernas
cubriendo esta piel desnuda,
que conoce de su tacto
que lo tiene en su memoria,
a fuego, a sueños, a ciegas,
a la sombra de la inopia.


Yo no quiero más aliento
que el de su boca en mi nuca
que el de su pecho en mi cuerpo,
ni más golpe en los costados
que el pulso de sus latidos,
no quiero amor, la locura..
de no saberte destino. 


©Encarni Mejides

sábado, 8 de abril de 2017

12 º



La luz del día
en si misma se mira,
melancolía.


©Encarni Mejides

Ser fruto de la paciencia


"La paciencia es el arte de ocultar tu impaciencia.-Guy Kawasaki."


Ser fruto de la paciencia


Acabé por no contar las horas
que corrían tras las sombras,
y ni el día era tan claro
ni la noche tan oscura
en el filo de los párpados,
calmé el tropel de está boca
su garganta temblorosa..
y el verbo que fue pasado
es una promesa ambigua
en el hueco del costado.


Yo, mujer vertiginosa
viento de agua tormentosa..
viré la veleta del tejado
al rostro pálido de la luna
y el pecho descansa en su regazo,
suspira quieta la mariposa
la primavera que está por tornar,
se abre el invierno  su paso,
la paciencia es la rosa desnuda
de espinas entre las manos.


©Encarni Mejides

Sobrevivírme...



Sobrevivírme...



Vivir después de mí misma
de aquella inocente niña 
que guardaba su sonrisa
en la caja de los sueños,
de ser la hermana pequeña
la joven sin rebeldía
que creaba a escondidas
todo un mundo en su cabeza;
¡Nunca fui  ángel de sosiego!



Perdurar a aquellos tiempos
de ser mujer madre e hija
y no hallarme en la rutina
ni entre las dudas del día..
hay luchas que no dan tregua,
laberintos sin salidas..
caminos sin luz de guía
y aquí sigo sosteniendo;
¡El vuelo de una libélula!



©Encarni Mejides