domingo, 16 de octubre de 2016

Que nunca se callen



Que nunca se callen



Los latidos de este pecho
el canto de primavera,
que deja al invierno fuera
en la tierra herida,
y al labio siga acudiendo
el aliento de su vida,
en viento de sueños,
que está mujer necesita.



Que nunca se callen
entre los costados,
los ecos de esos dos montes
las palabras de su nombre,
y al silencio falte
la promesa de olvidarle,
que tiempo sigo guardando
en el valle de las manos. 



©Encarni Mejides