domingo, 29 de marzo de 2015

Paisaje II -(Haikú)





Tras las ramas curvadas
con timidez la luna 
esconde su faz blanca,
y una hilacha de plata
entre frescos verdores
baja de la montaña.


©Encarni Mejides

Lo más natural.




Lo más natural.




Después de tanto, tanto tiempo
de que sus labios se callaran
y no dijeran más mi nombre,
sería que el olvido acampara
a sus anchas en este pecho,
que este se atuviera a las razones,
pero que puede hacer contra eso..
una caja de sangre y alientos,
de latidos, de viento, de alma,
reducto donde el sueño es goce
y a su vez locura, tormento.






Lo más común siendo un recuerdo,
un difuso rostro, una mancha..
cuya voz se ahogó en la noche,
sería que se difuminara..
en el azogue del espejo,
en la refractante luz deforme
de una rendija en el cemento
que al punto meridiano del verbo
el sentimiento no danzara
su propio baile de ilusiones,
ajeno a los del pensamiento.



©Encarni Mejides

domingo, 22 de marzo de 2015

Nadie sabe..



Nadie sabe..




Que lo tengo entre los dientes
como al pan de cada día..
como al agua que da vida
y tan vacío está el vientre
y tan seca la garganta.



Nada, nadie sabe, nada..
y habitas el sueño eterno
en el secreto del verbo,
en el tiempo de los que estan
y de los que son arena,
dentro de está frágil ánfora..
que es légamo de metáforas,
esas que se vuelven púrpuras
si falta el norte en la brújula,
en el latido del mundo.



Lo ignoto detrás del muro
de los silencios perdidos,
de los recuerdos partidos,
que entre los dedos desnudos..
y conmigo hasta la muerte.



©Encarni Mejides

La espera...


La espera...


Espero..
y espero más no regresa,
lo que fue, se fue, no hay vuelta,
o eso parece decirme
la vida cada mañana.


Espero, y  nada...
ni paloma mensajera,
ni mensaje en la botella,
¿Dónde queda la esperanza?
donde su tierra,
paraíso del humilde,
de los que sueñan,
y al imposible se niegan.



Espero
y espero una primavera,
en mitad de una naturaleza,
tan árida, tan de piedra,
a que venga a mi ventana
una palabra del aire,
una le basta..
a esta mujer de ilusión de arena.


Espero, pero que larga
se hace la espera ,
desespera, desalienta
a este pecho de sentires,
a su  pálpito en las venas.



©Encarni Mejides

miércoles, 11 de marzo de 2015

Ventanas...


Ventanas...



Pequeñas, grandes,
llegan las mariposas
tras los cristales.
No alzes la voz, silencio..
que duerme el tiempo
en los brazos del alba,
de par en par
o a cal y canto, el sueño..
ya huele a primavera.

©Encarni Mejides

Donde comienza....


Donde comienza....



Su  luz acaba mi sombra,
no se expande, ni se curva..
se extingue en sus manos de alba,
y me hago de fuego, llama..
en la piel bajo la blusa,
en los trazos de la boca.




Donde comienza su brío,
se agota mi pesadumbre,
y me brotan a la espalda
las alas de la esperanza,
y se vuelven más azules
esos cielos infinitos.




Donde comienza..
donde comienza su cuerpo
late en mis dedos un verso,
y se anuda a la garganta,
donde comienza..
donde comienzan sus pasos
se hace camino de viento,
en mis zapatos del tiempo.



©Encarni Mejides

Es en las alas.

Es en las alas.



Que tú Pájaro que anidas
este tronco desnudado..
guardas la ilusión del tiempo,
de ese momento del vuelo
en la distancia celeste
rota en la hilera del este.




Es en ellas donde el día
no se apaga entre las manos..
y se oye la voz del viento
llamar por su nombre al sueño,
ese que sigue latente
en un pálpito inocente.




Es en las alas, encima..
Que tú pájaro de dichas
desprendido del costado
llevas el mundo cargado,
emigrando en el invierno..
a prados de pardo fuego,
más allá de los papeles
y de ese verso que siempre..
lo tiene como al ausente.


©Encarni Mejides

lunes, 2 de marzo de 2015

Me llama a la puerta..




Me llama a la puerta..




Cuando aún es invierno fuera
y el silencio no se deshiela
ni estando cerca de la lumbre,
un escalofrío en los dedos
dice donde esconde la llave
este pecho de costumbres,
no le pidas entrar de nuevo
ni digas que la primavera
no está tan lejana como antes,
las sombras no tienen perfume
y la nada no huele a tierra,
por mucho que llueva, que llueva.



Otra vez de vuelta...



Y ahora que hago si me tiembla
bajo el regazo de la mesa..
estas manos entre los frunces
de ese vestido del recuerdo,
si cosí el miedo a la carne..
al verbo pespunte a pespunte 
no se lo llevara el tiempo
entre sus párpados de arena,
y desdibuje los lunares
de aquel universo de azules
desde dentro de mi cabeza,
¿porqué el sueño a mí regresa?


©Encarni Mejides

En los labios...


En los labios...




En los labios muerdo su nombre
que se lo lleven  tó los diablos,
esos que me rondan de noche..
y tienen de su parte al tiempo,
en su cadena de favores.



Al tiempo, abogado de nadie, 
le pase esa causa perdida..
de sacarme de las entrañas
esas mariposas tan frágiles,
que partida tome la vida
en el juego de dar sus alas
al mejor postor que las compre,
lavándose después las manos..
que de eso sabe hasta los hombres,
pero que me deje en el pecho
último reducto de insomnes;
¡una bocanada de aire!
aire, ese aliento a la medida..
a la medida en la garganta,
y que en los labios no me baile.



No me baile el agua, no ahogue
el peso de esos largos años,
lo amargo de su dulce nombre..
que se lo lleven tó los diablos;
¡Esos que me rondan de noche!


©Encarni Mejides