domingo, 25 de enero de 2015

Una.




Una..



Se siente unida a un sueño
al cordón umbilical de su tiempo..
en el vientre del recuerdo,
tanto que se va la vida
si lo asfixia la rutina
entre sus manos de cal y cenizas.



Una se cura de heridas
de golpes del destino, de partidas
hasta que el alma resista,
y sigue creyendo en céfiros
a la espalda de ese vértigo
agitando fuertemente sus élitros.




Aunque se sabe pretérito
en el foco de todos los incendios
de su aliento de silencio,
un boscaje despoblado
desnudo de hojas, de pájaros..
de natura marchita en los costados.




Una se llena de acasos
de primavera el pliegue del regazo
y el hueco de los abrazos,
de palabras el cuaderno
del calendario del pecho,
cuando le llama a su puerta el invierno.




©Encarni Mejides