martes, 28 de octubre de 2014

Tan distante y callado..



Tan distante y callado..



Y aún así tan cercano
que casi puedo sentirlo
como el abrazo del alba..
sobre la piel del delirio,
como el hálito del viento 
acariciando la espalda...
hasta estremecerme todo el cuerpo,
de esa manera que el tiempo
suele hacer con los momentos
en cada hueco de esté pecho,
tanto que me late dentro..
en la sangre de las venas 
y en el pulso de las manos.

                        
                       Lejano sí, a la vez tácito.


Y aún así a escucharlo
pueden llegar mis oidos,
como el pájaro que canta
en la jaula del vecino,
como la voz de los sueños
tan perdida en la mañana..
entre las nubes del cielo,
de ese modo que el anhelo
suele hacer con el recuerdo..
de él un hablante en los versos,
tanto que nombran mis dedos
el pálpito entre las vértebras 
y el secreto más amado.



©Encarni Mejides